

Cómo recuperar las montañas de la Vall d’Uixó después del incendio
Proteger el suelo, recuperar la biodiversidad y preparar un territorio más resistente exige coordinación, conocimiento y tiempo.
Recuperar las montañas de la Vall d’Uixó después de un incendio forestal grave no consiste simplemente en plantar árboles y esperar a que el paisaje vuelva a ser verde. La recuperación necesita tiempo, planificación y, sobre todo, entender qué necesita realmente cada zona afectada antes de intervenir.
Para mí, ese es el punto de partida más importante. Recuperar la montaña significa recuperar un ecosistema, proteger el suelo, favorecer la biodiversidad, reconstruir las infraestructuras necesarias y preparar el territorio para reducir las consecuencias de futuros incendios.
Después del incendio que ha afectado al entorno de la Vall d’Uixó y la Serra d’Espadà, la restauración ambiental debe plantearse como un trabajo a medio y largo plazo en el que intervengan administraciones, especialistas, propietarios, agricultores y ciudadanía.
La Generalitat Valenciana y el Ajuntament de la Vall d’Uixó tienen un papel fundamental en la coordinación de las actuaciones, pero la recuperación de la montaña también dependerá de cómo tratemos el territorio durante los próximos meses y años.
Y aquí hay algo que me parece especialmente importante: no siempre intervenir más significa recuperar mejor.
En determinados lugares, lo más útil puede ser proteger el terreno y permitir que la vegetación empiece a regenerarse naturalmente. En otros será necesario actuar sobre el suelo, reparar infraestructuras, recuperar cultivos o plantear trabajos de reforestación.
Por eso, la pregunta correcta no es solamente cómo reforestar las montañas de la Vall d’Uixó, sino cómo conseguir que todo el territorio afectado vuelva a ser resistente, diverso y sostenible.
Recuperar la montaña no significa simplemente volver a plantar árboles

Cuando vemos una montaña quemada, la reacción más inmediata suele ser pensar que hay que empezar a plantar árboles cuanto antes. Es comprensible. Queremos volver a ver verde aquello que el fuego ha convertido en un paisaje negro.
Sin embargo, la restauración de una zona incendiada es bastante más compleja.
En mi opinión, recuperar la montaña no significa simplemente volver a plantarla. El objetivo debería ser conseguir que el ecosistema vuelva a funcionar y que la biodiversidad autóctona pueda desarrollarse de nuevo.
Eso implica observar primero cómo responde el terreno.
El primer objetivo: proteger el suelo quemado
Después de un incendio forestal, uno de los elementos más valiosos es también uno de los menos visibles: el suelo.
Sin suelo fértil, la recuperación de la vegetación resulta mucho más complicada. Además, cuando desaparece buena parte de la cubierta vegetal, el terreno queda más expuesto al efecto de la lluvia, el viento y la escorrentía.
Por eso, proteger las zonas más vulnerables debería estar entre las primeras prioridades.
No se trata solamente de recuperar árboles. Hay que intentar conservar la tierra sobre la que podrán crecer esos árboles, arbustos y plantas durante los próximos años.
Por qué conviene observar la regeneración natural
La naturaleza también tiene mecanismos propios de recuperación.
Antes de decidir que toda una superficie debe reforestarse artificialmente, conviene comprobar qué especies empiezan a regenerarse, qué zonas mantienen capacidad de recuperación y cuáles presentan mayores dificultades.
Una actuación bien planteada debería diferenciar entre los lugares donde la regeneración natural funciona y aquellos donde puede ser necesaria una intervención más intensa.
Ese diagnóstico evita aplicar una solución idéntica a todo el territorio.
Los riesgos de intervenir demasiado pronto
Una montaña recién quemada es especialmente sensible.
Entrar de forma indiscriminada con vehículos, organizar limpiezas sin planificación o pisar continuamente determinadas zonas puede perjudicar los primeros procesos de recuperación.
Por eso creo que tenemos que cambiar una idea muy extendida: ayudar no significa necesariamente entrar inmediatamente al monte.
A veces, respetar una zona y dejar que empiece a recuperarse también es una forma de ayudar.
Qué hacer durante los primeros meses después del incendio

Los primeros meses son especialmente importantes porque pueden condicionar parte de la recuperación posterior.
La prioridad debería ser conocer el estado real del terreno y establecer diferentes niveles de actuación.
No todas las hectáreas afectadas tienen necesariamente las mismas necesidades. Puede haber zonas donde el principal riesgo sea la erosión, otras donde la vegetación presente capacidad de regeneración y otras en las que existan daños importantes en caminos, explotaciones agrícolas o infraestructuras.
Evitar la erosión y la pérdida de suelo
Uno de los mayores problemas posteriores a un incendio puede aparecer cuando llegan lluvias intensas.
Sin suficiente vegetación que reduzca el impacto del agua y ayude a retener el terreno, determinados suelos pueden perder estabilidad.
Por ese motivo, las actuaciones iniciales deberían prestar especial atención a pendientes, cauces y puntos donde pueda producirse arrastre de materiales.
La restauración de la montaña empieza muchas veces por algo mucho menos llamativo que plantar un árbol: conservar el suelo que todavía tenemos.
Proteger los primeros brotes
Si empieza a producirse regeneración natural, esos primeros brotes deberían protegerse.
En mi caso, considero especialmente importante evitar el tránsito innecesario por las áreas afectadas. Una zona quemada no debería convertirse inmediatamente en un espacio de paso, visitas o actuaciones espontáneas.
El suelo está debilitado y las primeras plantas que aparecen forman parte del proceso natural de recuperación.
Darles espacio es fundamental.
Evaluar antes de decidir dónde actuar
No tendría sentido aplicar el mismo tratamiento a cada rincón de la Vall d’Uixó.
Una buena restauración debería partir de una evaluación técnica que permita determinar:
- qué zonas pueden regenerarse naturalmente
- dónde existe riesgo elevado de erosión
- qué caminos necesitan reparación
- qué infraestructuras de prevención resultaron insuficientes
- dónde existen explotaciones agrícolas afectadas
- y qué áreas pueden necesitar reforestación u otras intervenciones
Esta forma de trabajar permite concentrar los recursos donde realmente pueden generar más impacto.
Regeneración natural o reforestación: qué necesita realmente la Vall d’Uixó

La asociación conoce el territorio y sabe qué se puede hacer, cuándo y con qué medidas de seguridad.
Una de las decisiones más importantes será determinar dónde debe favorecerse la regeneración natural y dónde puede ser conveniente intervenir mediante reforestación u otras técnicas de restauración.
No son estrategias necesariamente enfrentadas.
La clave está en utilizar cada una donde tenga sentido.
Cuándo puede recuperarse la vegetación por sí misma
En determinadas zonas, la vegetación puede mostrar una capacidad importante para volver a desarrollarse.
Cuando eso sucede, intervenir demasiado puede ser innecesario.
La recuperación natural tiene además una ventaja: permite que el ecosistema siga sus propios procesos y que las especies adaptadas al entorno recuperen espacio progresivamente.
Eso no significa abandonar el terreno. Es necesario observar su evolución, controlar posibles problemas y evaluar periódicamente el estado de la vegetación.
Cuándo puede ser necesaria una reforestación
En otras áreas, la situación puede ser diferente.
Cuando la regeneración sea insuficiente o existan problemas importantes de degradación, puede resultar necesario plantear trabajos de restauración más activos.
Pero reforestar debería responder a un objetivo ecológico, no únicamente paisajístico.
No se trata de conseguir que desde lejos todo vuelva a parecer verde lo antes posible.
Utilizar vegetación adaptada al entorno
Si se realizan plantaciones, deberían integrarse dentro de una estrategia de recuperación de la biodiversidad autóctona.
Para mí, esta diferencia es fundamental.
Una montaña visualmente verde no es necesariamente una montaña recuperada.
El verdadero objetivo debería ser favorecer un entorno diverso, funcional y adaptado a las condiciones de la zona.
Recuperar biodiversidad, no solo árboles
La Serra d’Espadà y las montañas próximas a la Vall d’Uixó no están formadas únicamente por masas de árboles.
También hay arbustos, plantas, fauna, suelos, cultivos y una enorme red de relaciones entre todos estos elementos.
Por eso, hablar de restauración ambiental significa hablar de biodiversidad.
La recuperación debería intentar reconstruir esa diversidad y no reducir todo el problema al número de árboles plantados.
Qué no hacer en las zonas quemadas de la Vall d’Uixó

Saber cómo recuperar una montaña después de un incendio también significa saber qué actuaciones pueden resultar contraproducentes.
La buena voluntad no sustituye a una planificación adecuada.
No entrar al monte sin necesidad
Una de las primeras medidas debería ser respetar las restricciones e indicaciones establecidas para las zonas dañadas.
Personalmente, creo que este mensaje merece repetirse porque es muy fácil pensar que acercarse a la zona afectada no provoca consecuencias.
Sin embargo, el tránsito puede compactar terrenos sensibles, alterar determinadas áreas y perjudicar la aparición de nuevos brotes.
No entrar también puede ser una forma de colaborar con la recuperación.
No organizar plantaciones improvisadas
Plantar un árbol parece una acción inequívocamente positiva, pero una restauración ambiental necesita mucho más criterio.
Hay que estudiar el lugar, las especies, el suelo, la disponibilidad de agua y la capacidad de regeneración existente.
Por eso, las campañas de plantación deberían estar coordinadas técnicamente.
La cantidad de árboles plantados no debería ser la principal medida del éxito.
No retirar restos sin coordinación
Después de un incendio puede surgir también el impulso de «limpiar» rápidamente la montaña.
Pero no todos los restos presentes sobre el terreno son necesariamente residuos que deban eliminarse.
Cualquier actuación de retirada debería responder a criterios técnicos y a los objetivos de restauración establecidos.
No confundir limpieza con recuperación
Una montaña natural no tiene que presentar el aspecto de un jardín.
La restauración forestal no consiste en dejar el terreno visualmente limpio, sino en recuperar su funcionamiento ambiental.
Este cambio de mentalidad puede evitar intervenciones realizadas con buena intención pero poco beneficio ecológico.
Cómo preparar la montaña para futuros incendios
El incendio de la Vall d’Uixó, sobre el mapa
Municipios afectados y superficie quemada detectada por satélite. Activa o desactiva las capas con el control de la esquina superior derecha.
Superficie quemada: detección satelital preliminar (producto NRT, 30-07-2026) de EFFIS — Copernicus (JRC, Comisión Europea), que tiende a sobreestimar la superficie respecto a la cifra oficial consolidada. Cifras del Centro de Coordinación de Emergencias de la Generalitat Valenciana. Cartografía base © OpenStreetMap y © CARTO.
Restaurar lo destruido es solamente una parte del trabajo.
La recuperación debería servir también para analizar qué podemos hacer mejor frente a futuros incendios forestales.
Para mí, recuperar la montaña también significa prepararla mejor para el próximo episodio de riesgo.
Mejorar las pistas forestales
Las pistas y accesos pueden ser importantes tanto para las tareas de mantenimiento como para facilitar determinadas actuaciones de emergencia.
Después del incendio, conviene revisar su estado e identificar qué puntos necesitan reparación o mejora.
No se trata simplemente de abrir caminos, sino de mantener una red funcional dentro de una planificación forestal adecuada.
Cortafuegos y gestión de la vegetación
Los cortafuegos forman parte de las infraestructuras de prevención, pero necesitan mantenimiento.
Además, la prevención no debería reducirse exclusivamente a estas franjas.
La gestión del combustible vegetal y del paisaje también forma parte de una estrategia destinada a reducir la vulnerabilidad del territorio.
Depósitos de agua y puntos estratégicos
Los depósitos y puntos de abastecimiento de agua pueden mejorar la capacidad de respuesta en determinados escenarios.
La recuperación ofrece una oportunidad para revisar la distribución de estas infraestructuras y detectar carencias.
Vigilancia y detección temprana
Cuanto antes se detecta un incendio, mayores pueden ser las posibilidades de limitar su propagación.
Por eso, la recuperación debería incluir también reflexión sobre vigilancia, sistemas de alerta, mantenimiento y coordinación.
El objetivo no debería ser reconstruir exactamente el escenario anterior al incendio, sino intentar crear un territorio más preparado y resiliente.
Recuperar la agricultura y el entorno rural

El impacto de un incendio forestal no termina en las zonas de monte.
Las áreas rurales pueden incluir cultivos, caminos, sistemas de riego, instalaciones y actividades económicas vinculadas al territorio.
Por eso, una recuperación integral de la Vall d’Uixó debería tener también una dimensión agraria.
Cultivos afectados por el incendio
Olivos, almendros, algarrobos, cítricos, viñedos u otros cultivos presentes en las zonas afectadas pueden necesitar periodos de recuperación diferentes.
No todas las pérdidas se solucionan durante la campaña inmediatamente posterior al incendio.
Un árbol agrícola puede tardar tiempo en recuperar su capacidad productiva, incluso cuando sobrevive.
Caminos rurales e infraestructuras
La recuperación debería contemplar también caminos rurales, instalaciones de riego y otros elementos necesarios para trabajar el territorio.
Este punto es importante porque mantener actividad en el medio rural también contribuye a conservar el paisaje.
La recuperación ambiental y la recuperación económica no deberían plantearse como dos problemas completamente separados.
Algunas pérdidas se prolongan durante años
El impacto económico de un incendio puede continuar mucho después de que desaparezcan las llamas.
Por eso considero importante que las ayudas y planes de recuperación tengan en cuenta la evolución real de las explotaciones afectadas.
No basta con reparar un daño inmediato si la pérdida de producción continúa durante varias campañas.
Esto es especialmente relevante para entender que la recuperación de las montañas de la Vall d’Uixó debe medirse en años y no únicamente en semanas.
El papel de la Generalitat y el Ayuntamiento de la Vall d’Uixó
Resumen de las ayudas por el incendio de La Vall d’Uixó
La Generalitat Valenciana ha anunciado un paquete extraordinario de ayudas para las personas, empresas, explotaciones agrarias y municipios afectados por el incendio de La Vall d’Uixó. Estas son las principales cuantías anunciadas:
| Tipo de ayuda | Concepto / beneficiarios | Cuantía |
|---|---|---|
| 🏠 Vivienda habitual destruida | Pérdida total de la vivienda habitual | 20.000 € |
| 🏠 Daños estructurales | Daños estructurales en vivienda habitual | 15.000 € |
| 🏠 Daños no estructurales | Daños no estructurales en vivienda habitual | 6.000 € |
| 🛋️ Enseres vivienda habitual | Enseres y bienes de primera necesidad | 3.000 € por persona |
| 🏡 Segunda vivienda destruida | Vivienda no habitual destruida | 10.000 € |
| 🏡 Segunda vivienda con daños estructurales | Daños estructurales | 7.500 € |
| 🏡 Segunda vivienda con daños no estructurales | Daños no estructurales | 3.000 € |
| 🛋️ Enseres segunda vivienda | Enseres y bienes de primera necesidad | 1.500 € por persona |
| 🔑 Alquiler por realojo | Cuando no se disponga de otra vivienda disponible | 800 €/mes hasta 14 meses |
| 🚗 Turismo o utilitario | Pérdida de vehículo particular | 2.000 € |
| ♿ Vehículo adaptado | Personas con discapacidad o movilidad reducida | 2.500 € |
| 🏍️ Motocicleta | Motocicleta particular perdida | 750 € |
| 🚚 Vehículo de actividad económica | Vehículo vinculado a actividad profesional o empresarial | Hasta 15.000 € |
| 🚜 Vehículo agrícola o ganadero | Vehículo de explotación agrícola o ganadera | Hasta 8.000 € |
| 👨💼 Autónomos y comercios | Autónomos o comercios minoristas afectados | Hasta 1.000 € |
| 👷 Trabajadores en ERTE | ERTE derivado directamente del incendio | 360 € pago único |
| 🏭 Empresas e industrias | Financiación mediante el Institut Valencià de Finances | Línea de 50 millones € |
| 🐄 Ganadería, avicultura y apicultura | Explotaciones afectadas | 15.000 € por explotación + animales perdidos |
| 🍊 Agricultura de regadío | Daños en cultivos de regadío | 6.000 €/ha |
| 🌾 Agricultura de secano | Daños en cultivos de secano | 4.000 €/ha |
| 🚜 Equipamiento agrario | Equipamiento de la explotación afectado | 1.500 € por explotación |
| 🌲 Terreno forestal con aprovechamiento | Con instrumento técnico de gestión aprobado y vigente | 1.000 €/ha |
| 🌳 Terreno forestal sin aprovechamiento | Con instrumento técnico de gestión aprobado y vigente | 500 €/ha |
| 🏛️ Ayuntamientos afectados | Actuaciones urgentes en infraestructuras dañadas | 200.000 € iniciales por localidad |
Importante: Este cuadro resume las medidas anunciadas por la Generalitat Valenciana. La concesión de cada ayuda estará condicionada al cumplimiento de los requisitos establecidos en la normativa y convocatoria correspondiente.
Una restauración de esta magnitud necesita coordinación.
La Generalitat Valenciana, el Ajuntament de la Vall d’Uixó y las demás administraciones implicadas deberían trabajar dentro de una estrategia común que permita ordenar prioridades y evitar actuaciones inconexas.
Un plan de restauración coordinado
Creo que las actuaciones aisladas sirven de poco si no forman parte de una estrategia general.
La recuperación debería incluir objetivos claros para:
- proteger el suelo
- recuperar biodiversidad
- restaurar infraestructuras
- apoyar al sector agrario
- mejorar la prevención
- y realizar seguimiento de la evolución del territorio
Un plan integral permite además decidir qué actuaciones son urgentes y cuáles necesitan desarrollarse progresivamente.
Ayudas para los sectores afectados
Las ayudas económicas son otra pieza del proceso.
Municipios, agricultores, ganaderos, propietarios y otras actividades vinculadas al territorio pueden necesitar apoyo para afrontar daños y recuperar capacidad productiva.
La financiación debería estar conectada con objetivos de restauración y recuperación a medio plazo.
La recuperación necesita continuidad
Uno de los mayores riesgos es que la atención se concentre durante las semanas posteriores al incendio y vaya desapareciendo después.
La montaña no funciona con ese calendario.
La regeneración, la recuperación de cultivos y el mantenimiento de las infraestructuras requieren seguimiento.
Por eso, para mí, el éxito debería medirse por cómo evoluciona el territorio durante los próximos años, no solo por las actuaciones anunciadas inmediatamente después del fuego.
Cómo puede ayudar la ciudadanía a recuperar las montañas
La asociación conoce el territorio y sabe qué se puede hacer, cuándo y con qué medidas de seguridad.
La ciudadanía de la Vall d’Uixó puede desempeñar un papel muy importante.
Pero participar no significa actuar de cualquier manera.
La ayuda más útil será aquella que esté coordinada y responda a necesidades reales del territorio.
Voluntariado ambiental organizado
Los grupos de voluntariado verde pueden colaborar en diferentes actuaciones cuando las autoridades y técnicos determinen que es seguro y conveniente.
Puede haber campañas relacionadas con restauración, seguimiento, mantenimiento o determinadas tareas ambientales.
Lo importante es que exista coordinación.
Creo que el voluntariado puede ayudar muchísimo, pero una acción realizada sin indicaciones puede terminar provocando más daño que beneficio.
Respetar las restricciones también es ayudar
No todas las formas de colaboración requieren realizar una actividad física sobre el terreno.
Respetar zonas cerradas, no circular por espacios sensibles y seguir las recomendaciones establecidas son acciones sencillas pero importantes.
Especialmente durante las primeras etapas, reducir el tránsito puede facilitar la protección del suelo y de los primeros brotes.
Participar en actuaciones coordinadas
Cuando existan campañas de participación ciudadana, pueden convertirse además en una herramienta para mejorar la relación entre la población y la montaña.
No se trata únicamente de restaurar después de una emergencia.
Una sociedad que conoce mejor su entorno puede implicarse más fácilmente en su conservación y prevención.
Mantener el compromiso a largo plazo
La atención pública suele ser enorme durante un incendio.
Después disminuye.
Sin embargo, la montaña sigue recuperándose mucho tiempo después.
Una participación ciudadana realmente útil debería mantener el interés por el territorio más allá de la emergencia inmediata.
Cuánto puede tardar en recuperarse la montaña de la Vall d’Uixó
No existe una única respuesta.
La recuperación se produce a velocidades diferentes dependiendo del elemento que analicemos.
El suelo, la vegetación, la biodiversidad, los cultivos y las infraestructuras tienen tiempos distintos.
Recuperación del suelo
El suelo es uno de los elementos que merece mayor seguimiento.
Su estabilidad y capacidad para mantener vegetación condicionarán gran parte de la recuperación posterior.
Por eso, durante los primeros periodos será especialmente importante observar cómo responde el terreno ante las lluvias y si aparecen procesos de erosión.
Recuperación de vegetación y biodiversidad
Algunas plantas pueden reaparecer relativamente pronto mientras que la reconstrucción de estructuras vegetales más complejas necesita mucho más tiempo.
Y recuperar vegetación no significa automáticamente recuperar toda la biodiversidad.
El regreso y estabilización de diferentes especies depende de muchos factores.
Recuperación de cultivos y actividad económica
Las explotaciones agrícolas tienen también sus propios ciclos.
Aunque determinadas plantas sobrevivan, recuperar niveles anteriores de producción puede necesitar varias campañas.
Ese periodo debería formar parte de cualquier análisis serio de las consecuencias del incendio.
Pensar en años, no solamente en meses
Este es quizá uno de los mensajes principales de todo el proceso.
La recuperación no debería evaluarse preguntando cómo está la montaña unos meses después.
Habrá que analizar su evolución durante años.
La restauración ambiental es un proceso dinámico: algunas actuaciones podrán corregirse, otras ampliarse y otras quizá dejen de ser necesarias si la regeneración natural funciona mejor de lo esperado.
Una oportunidad para recuperar mejor las montañas de la Vall d’Uixó
La asociación conoce el territorio y sabe qué se puede hacer, cuándo y con qué medidas de seguridad.
Un incendio forestal deja unas consecuencias enormes y no tiene sentido minimizar el impacto.
Pero la recuperación puede utilizarse para construir un territorio mejor preparado.
Para mí, ese debería ser el objetivo.
No intentar simplemente que todo vuelva a parecer exactamente como antes, sino aprovechar la restauración para mejorar la prevención, recuperar biodiversidad, proteger mejor el suelo, apoyar el entorno rural e implicar a la ciudadanía.
La coordinación entre Generalitat Valenciana, Ayuntamiento, especialistas, propietarios y población será fundamental.
También lo será tener paciencia.
Una montaña no se reconstruye siguiendo los tiempos de una noticia o de una campaña puntual.
Necesita continuidad.
Recuperar las montañas de la Vall d’Uixó no significa conseguir que vuelvan a verse verdes cuanto antes. Significa conseguir que vuelvan a ser un territorio vivo, diverso, resistente y mejor preparado frente a futuros incendios.
Ese es, en mi opinión, el verdadero reto.
Preguntas frecuentes sobre la recuperación de la Vall d’Uixó
¿Hay que plantar árboles inmediatamente después de un incendio?
No necesariamente. Antes de plantear una reforestación conviene conocer el estado del suelo y comprobar la capacidad de regeneración natural de cada zona. Algunas áreas pueden recuperarse sin plantaciones mientras que otras podrían necesitar una intervención activa.
¿Cuánto tarda en regenerarse una montaña quemada?
Depende del tipo de vegetación, la intensidad de los daños, el estado del suelo y otros factores. Además, diferentes componentes del ecosistema se recuperan a ritmos distintos. Por eso es más apropiado hablar de un proceso de varios años que de una recuperación inmediata.
¿Se puede caminar por las zonas afectadas?
Conviene respetar siempre las restricciones y recomendaciones establecidas. El tránsito innecesario por terrenos recientemente quemados puede perjudicar zonas sensibles y los primeros procesos de regeneración.
¿Cómo se evita la erosión después de un incendio?
Una de las prioridades debe ser proteger las áreas donde existe mayor riesgo de pérdida de suelo. Las actuaciones concretas deberían definirse según las características del terreno y después de una evaluación adecuada.
¿Cómo puede ayudar un vecino de la Vall d’Uixó?
Participando en actuaciones de voluntariado organizado, respetando las restricciones de acceso, siguiendo las indicaciones de las autoridades y manteniendo el compromiso con la conservación del territorio a largo plazo.
¿Qué papel tiene la regeneración natural?
Puede ser fundamental. En aquellas zonas donde la vegetación tenga capacidad para recuperarse por sí misma, favorecer ese proceso puede formar parte de la estrategia de restauración. No todas las áreas necesitan necesariamente ser reforestadas.
¿Cómo se puede reducir el riesgo de nuevos incendios?
La prevención puede incluir mantenimiento de pistas forestales, gestión de la vegetación, cortafuegos, puntos de agua, sistemas de vigilancia y una planificación territorial continuada. La clave es no limitar la prevención a una única medida, sino trabajar sobre el conjunto del territorio.
Conclusión
Recuperar las montañas de la Vall d’Uixó después del incendio exige mucho más que plantar árboles.
Hay que proteger el suelo, estudiar la regeneración natural, restaurar biodiversidad, intervenir cuando sea necesario, recuperar el entorno agrario, mejorar infraestructuras y reforzar la prevención.
También debemos entender nuestro propio papel.
En algunos momentos podremos colaborar directamente mediante actuaciones organizadas. En otros, la mejor decisión será respetar las restricciones y dejar que la montaña haga parte del trabajo.
La recuperación necesitará instituciones, financiación, conocimientos técnicos y participación ciudadana, pero necesitará sobre todo una visión a largo plazo.
Si conseguimos combinar restauración ambiental, prevención y compromiso colectivo, no solo estaremos intentando recuperar aquello que se perdió.
Estaremos trabajando para que las montañas de la Vall d’Uixó sean más resistentes en el futuro.




